TDAH: ¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad?

TDAH: un trastorno común que puede afectar a personas de todas las edades.
En mi experiencia en la consulta, cuando los padres llegan preocupados por el comportamiento de sus niños, a menudo comentan que presentan hiperactividad. Por otro lado, si hay alguna dificultad de aprendizaje, mencionan un déficit de atención. Ambas hipótesis planteadas por los padres podrían ser ciertas.
En el siguiente video, la Neuropsicóloga Clínica Priscilla Rodríguez explica: ¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad?
Muchos de ellos llegan referidos para realizar una evaluación y descartar la posibilidad de que presenten una condición, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Esta condición es un tipo de trastorno del neurodesarrollo, lo que significa que sus síntomas suelen aparecer desde las etapas tempranas de la infancia, caracterizándose por inatención, hiperactividad e impulsividad. Estos comportamientos pueden interferir en el desarrollo de habilidades en los ámbitos familiar, educativo y laboral, ya que algunas características del TDAH persisten en la adultez.
Para entender ambas hipótesis qué implica un comportamiento hiperactivo y cuándo un niño presenta un déficit de atención es fundamental considerar varios elementos significativos. En primer lugar, definamos conducta: se refiere a todo comportamiento observable, es decir, cualquier acción que un individuo realiza. En el contexto psicológico, la conducta es la acción que el individuo lleva a cabo en respuesta a un estímulo en su entorno, motivada por una causa específica.
Este concepto se basa en las teorías del condicionamiento clásico y operante. Aquí, utilizaremos teorías actualizadas que explican que el comportamiento siempre tiene una causa y una consecuencia. Por ejemplo, un niño que comienza a saltar y hablar en exceso cuando su madre llega a casa después de un largo día de trabajo lo hace para llamar su atención. La causa aquí es que la madre no le dedica tanto tiempo como le gustaría, y el niño logra captar su atención, incluso si es mediante una corrección para que se mantenga tranquilo. Sin embargo, este sencillo ejemplo cotidiano no define por sí solo la conducta de un niño con TDAH.
En segundo lugar, debemos entender qué es la atención. Desde el punto de vista de la función neurocognitiva, la atención es la habilidad del cerebro para mantenerse enfocado y seleccionar elementos relevantes. Esta función es compleja, ya que abarca capacidades como la vigilancia ante estímulos clave, la respuesta selectiva a elementos específicos, la capacidad de dividir y elegir entre estímulos, así como la resistencia a las distracciones (Peña-Casanova & García, 2007; Ramírez, Arenas & Henao, 2005; Semrud-Clikeman & Teeter, 2011). Según Ison (2001), la atención está relacionada con el aprendizaje y el comportamiento, y explica que una disfunción atencional puede manifestarse en bajo rendimiento escolar, problemas de conducta o retraimiento social en niños, especialmente en aquellos diagnosticados con TDAH.
Con esta información, podemos preguntarnos: ¿qué es la hiperactividad? Como su nombre indica, se trata de un exceso de actividad, en este caso, de comportamiento. Pero, ¿cuándo un niño presenta TDAH? Para que se considere una conducta hiperactiva, impulsiva y con déficit atencional, esta debe ser PERSISTENTE y fuera del control del niño, presentándose en diferentes ambientes y afectando su desarrollo de habilidades. Para el diagnóstico de TDAH, la sintomatología debe manifestarse en múltiples contextos y no limitarse a un solo entorno o grupo de personas. Por ello, es crucial realizar una evaluación exhaustiva que incluya a los familiares, el ámbito académico y el propio niño, lo que permitirá establecer un diagnóstico específico y determinar el tipo de TDAH, que son:
- Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad de tipo Inatento.
- Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad de tipo Hiperactivo e Impulsividad.
La presentación de los tipos de TDAH puede ser combinada, cumpliendo con criterios de TDAH con inatención e hiperactividad-impulsividad; de tipo predominante, enfocado solo en la falta de atención; o de tipo exclusivamente hiperactivo-impulsivo.
Ahora bien, una pregunta común es: ¿a qué edad se puede realizar el diagnóstico de TDAH? Este diagnóstico puede establecerse a partir de los 6 años, aunque a menudo prefiero esperar hasta los 7 años. A estas edades, el cerebro comienza a mostrar una mejor conexión neuronal y un crecimiento neuroanatómico del lóbulo frontal. Esta área del cerebro es clave para las funciones de autorregulación conductual y la regulación de los sistemas de vigilancia o atención. Aunque es posible observar comportamientos de TDAH en niños menores, es fundamental realizar una evaluación adecuada. Si se detectan criterios de alarma, se deben indicar las terapias pertinentes de manera continua.
En cuanto al tratamiento terapéutico del TDAH, este suele basarse en intervenciones conductuales, estimulación cognitiva y, en muchos casos, en medicamentos. Cada caso es único, y una evaluación adecuada permite identificar las necesidades específicas de cada niño o adulto.
Finalmente, mi intención con este artículo es que puedan comprender de manera sencilla qué es el TDAH y qué no es. Es importante destacar que, aunque las conductas problemáticas son comunes en todos los niños, en el TDAH el comportamiento es incontrolable.
Este tema es amplio y de gran interés, y considero relevante explicar y compartir con ustedes la sintomatología de cada tipo de TDAH, su presentación en la adultez, así como las implicaciones neuroanatómicas y funcionales de la atención y la hiperactividad, además del tratamiento medicamentoso.

Priscilla Rodríguez | Neuropsicóloga Clínica, República Dominicana.






